El estrés puede paralizar y hacerte sentir fragmentado y sin equilibrio. Disminución del ritmo cardíaco, normalización de la presión sanguínea, respiración relajada, reducción de hormonas del estrés, disminución de la sudoración e inmunidad reforzada, etc. Son entre otros, los beneficios de la meditación. Sin lugar a duda, la meditación es el antídoto contra el estrés.

Experimentamos el estrés desde el momento en que nacemos y pasamos nuestra vida adaptándonos a vivir con él.

En la sociedad que vivimos donde nuestros sentidos están  sometidos a múltiples estímulos y las exigencias son mayores, nos olvidamos de nuestro ser interior, perdemos el contacto con nosotros mismos, generando estados de ansiedad y estrés con más frecuencia.  Y podemos sufrir de estrés agudo o crónico, según la intensidad de esas exigencias, que muchas veces  desbordan nuestra capacidad de gestionarlo.

En cualquier momento en que encontramos un obstáculo para el logro de nuestros deseos y necesidades, nuestros cuerpos y nuestras mentes se activan. Cualquier amenaza para nuestra seguridad, felicidad o autoestima, provoca una cascada de reacciones físicas y emocionales. Este mecanismo de respuesta hacia el estrés, a veces conocido como “lucha o huida”, procede de una primitiva región cerebral y está diseñado para asegurar nuestra supervivencia.

Durante el mecanismo de respuesta “lucha/huida”, se producen numerosos cambios fisiológicos que preparan al organismo para responder de manera agresiva a la amenaza percibida:

  • incremento de la presión arterial y del ritmo cardíaco
  • respiración agitada
  • secreción de hormonas del estrés
  • desviación de la circulación sanguínea del aparato digestivo hacia la musculatura
  • sudoración
  • aumento de la viscosidad plaquetaria
  • disminución de la inmunidad

Estos cambios corporales son útiles si el peligro constituye una amenaza para la vida, pero si se trata de una percepción psicológica, la activación constante del mecanismo de respuesta “lucha/huida” puede debilitar nuestra salud. Es cuando puede aparecer el estrés.

Existen numerosos estudios que demuestran que la práctica de la meditación es beneficiosa para combatir el estrés.

Un estudio realizado en la Universidad de Harvard confirma que meditar no solo disminuye el estrés, sino que la meditación constante transforma la fisiología del cerebro. Asimismo, una reciente investigación realizada por la Universidad Carnegie Mellon en Estados Unidos ha demostrado que en pocos días y con tan solo algunos minutos de práctica diaria -25 minutos diarios durante tres días-, los practicantes neófitos logran reducir de forma significativa sus niveles de estrés.

Algunos lo manejan mejor que otros por diversas razones. Puede ser por su entorno personal o por sus condiciones físicas, pero todo el mundo ha tenido que enfrentarse en algún momento a los efectos del estrés, y para sobrellevarlo debemos de cultivar y atender a nuestro cuerpo físico, mental y espiritual.

Cada persona debe encontrar el camino de dar la espalda al estrés. Pero no cabe duda de que la meditación es el antídoto contra el estrés. Mediante ella podemos prevenir que el estrés entre en nuestro organismo y liberar el estrés acumulado en él.

Durante la práctica, el organismo llega a un estado de conciencia relajada, que contrarresta la respuesta “lucha/huida”. La activación regular de la respuesta consciente presenta beneficios físicos y psicológicos.

Cualquier persona que practique meditación con regularidad, en poco tiempo empezará a notas los resultados. Gracias a la meditación podemos desarrollar cualidades como el pensamiento positivo, la empatía o la serenidad en momentos de crisis y alejar pensamientos y emociones negativas. La práctica de la meditación lleva a un cambio de percepción de la realidad.


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