Te aseguro que la mayoría de las veces es lo único que necesitas.
¿En qué estás pensando? ¿Una escapadita?, ¿Una cena con amigos?, ¿Un baño de sales?.... ¡Pues desde luego que sí!… Pero, como esa clase de “respiros” no están a nuestro alcance todas las veces que los necesitamos, te presento otra alternativa que:

  1. Produce el mismo efecto revitalizante para tu cuerpo y tu mente.
  2. Siempre está disponible para ti, en cualquier momento.
  3. Sin tenerte que desplazar a ningún sitio “especial”.
  4. Nunca, jamás te fallará.

Se trata de una gran aliada que la mayoría de personas no tienen en cuenta: ¡tu respiración!

¿Sabías que sólo a través de sencillos ejercicios de respiración consciente puedes…?:

  1. Cambiar tu estado de ánimo
  2. Relajarte y reducir el estrés
  3. Coger energía
  4. Tomar mejores decisiones
  5. Enfocarte y disfrutar más del momento presente
  6. Mejorar tu salud

Y todos estos beneficios harán que saques tiempo para otro tipo de “respiros” ;)

Parece tan sencillo, ¿verdad? Lo es. ¡Vamos a comprobarlo!.

Puedes observar el efecto ahora mismo… No te llevará más de un minuto.

Aunque no es necesario que cierres los ojos, puedes hacerlo al principio para tomar consciencia plena de la respiración, evitando distraerte con cualquier estímulo. Más adelante, no sólo no lo necesitarás, sino que te darás cuenta de la relación tan maravillosa entre tu respiración y lo que parece estar “fuera” de ti.

Inhala lenta y profundamente por la nariz, llevando el aire a tu abdomen. Notarás cómo éste se expande. Exhala también por la nariz, vaciando por completo el aire de tus pulmones. Para ello, puedes ayudar empujando el diafragma con los abdominales hasta que sientas que no queda nada de aire. Repite este ejercicio unas diez veces.

Al inhalar, imagina una luz que entra junto con el aire y llena tu cuerpo de energía revitalizadora. Al exhalar, observa cómo expulsas la oscuridad de todas las tensiones y sentimientos negativos acumulados.

Te recomiendo que lo practiques 10 veces cada día, la primera al levantarte y la última al acostarte. Cualquier otro momento será perfecto durante el día, en medio de tus actividades cotidianas, sobre todo cuando te sientas angustiado o estresado.

En esos momentos de estrés, la respiración se hace rápida y superficial. Esto hace, entre otros estragos, que nos llegue menos oxígeno al cerebro y no estemos en condiciones de tomar las mejores decisiones. Como la mente y la respiración están íntimamente relacionadas, al cambiar a una respiración completa, profunda y consciente, cambiarás también tu estado de tensión física, mental y emocional.

Haz de la respiración tu mejor aliada para mantener el equilibrio, la salud y el bienestar durante todo el día, Siempre está a tu alcance, y nunca te fallará.

 

Por Úrsula Calvo para Enfemenino. También puedes leer el artículo aquí:
 Europa Press


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