Probablemente habrás escuchado hablar de la meditación o el mindfulness, o hayas conocido a alguien que cuenta cómo ha experimentado un cambio en su vida al incorporar rutinas de meditación en su día a día, o simplemente hayas leído algún artículo hablando de todos los beneficios que está práctica puede traer a tu nivel de calidad de vida.

Ciertamente, en la actualidad, todo lo relacionado con el mindfulness y la meditación es algo de lo que muchos hablan, y cada vez más personas practican, pero, ¿qué es meditar? Seguramente te preguntarás qué es meditar y cómo se hace. Y, más interesante aún ¿qué es lo que ocurre, lo que nos ocurre, al incorporar rutinas de meditación en nuestra vida diaria?

Podemos dar respuesta a estas preguntas desde muchos enfoques y muy diversos, según las distintas Escuelas o Tradiciones milenarias, existiendo diversos tipos de meditación: la meditación del Sonido Primordial, meditación analítica, meditación de emplazamiento, meditación activa, pero todas ellas coinciden en su esencia.

¿Qué es meditar?

Así, podemos concluir que la meditación es un ejercicio a través del cual enfocamos nuestra mente en un objeto virtuoso con el fin de llevarla a un estado de paz y calma. Al meditar, realizamos una acción mental que nos llevará a un estado de paz interior. Sin embargo, no se trata de algo inmediato, es un entrenamiento mental que requiere de constancia y de un proceso de aprendizaje que necesita de determinados recursos, técnicas y herramientas para finalmente poder llegar a ser capaz de realizar esta práctica en solitario e incluso en cualquier momento, entorno o situación sin importar las circunstancias externas ya que, al final, se trata de un ejercicio meramente interior.

Nuestra mente está constantemente activa, día y noche, asaltándonos continuamente multitud de pensamientos durante cada momento de nuestras vidas, pensamientos de todo tipo: positivos, negativos, acerca de emociones o de experiencias del pasado, de posibles situaciones futuras que ni siquiera se han dado aún y que puede que nunca lo hagan, diálogos imaginarios con nosotros mismos o con personas de nuestro entorno que pueden haberse dado o puede que nunca lleguen a existir. Todos estos pensamientos nos pueden llevar a un estado emocional desagradable, desembocando, en algunos casos, en angustia, ansiedad o incluso, depresión.

 

“Preocupado por una sola hoja no verás el árbol”-  Vagabond.

 

Por esto, la meditación es un ejercicio tan poderoso: su propósito es calmar y pacificar la mente, para llevarla a un estado de serenidad, eliminando así todas esas preocupaciones y permitiéndonos de este modo poder disfrutar de un estado de paz interior que nos lleve a una sensación de verdadera felicidad desde la calma. Es fundamental contar con un guía o instructor de mindfulness y meditación que nos ayuda a aprender bien qué es meditar, cómo se hacerlo y, sobre todo, para qué. Cuando se comprende profundamente es mucho más fácil empezar y continuar con una sencilla rutina que nos permita disfrutar de una mayor calma en nuestra mente y, por tanto, una felicidad más constante y duradera, de la que podremos disfrutar en todo momento, independientemente de las condiciones externas, ya que esta no depende del entorno, si no de nuestra propia paz interior.

 


La meditación: el camino a la paz interior, claridad y armonía

Generalmente, controlar nuestra mente es algo que nos resulta bastante difícil, ya que a lo largo del día podemos tener más de 60.000 pensamientos, lo cual nos genera un estado de continua inestabilidad y vulnerabilidad. De ahí, que sea tan importante contar con un buen guía o instructor para aprender bien qué es meditar, cómo se hace y lo que podemos esperar.

Por hacer una metáfora de lo que ocurre en nuestra mente, podríamos compararlo con un bote de cristal lleno de agua y purpurina e imaginar que lo agitamos, el resultado sería la metáfora de nuestra mente donde los miles de puntos de purpurina que se mueven dentro del bote simbolizarían nuestros miles de pensamientos que van y vienen a nuestra mente de manera constante, impidiéndonos el disfrute del presente a través de una mente en calma.

 

“La paz viene del interior. No la busques fuera.” Siddhārtha Gautamá, Buda.

 

Siguiendo con la metáfora, la meditación sería el equivalente a la acción de permitir que el bote permaneciera en reposo, para que poco a poco, lentamente, cada punto de purpurina agitada quedara en el fondo, en reposo. Cuando cada punto de purpurina (todos esos miles de pensamientos que tenemos en nuestra mente de manera constante) queda en calma, entonces podemos ver con claridad a través del agua, es decir, observamos con plena consciencia a través del frasco, que es nuestra mente. La mente tiene un potencial ilimitado, pero sólo si está en calma podemos acceder a él. Sólo entonces podemos disfrutar de manera consciente y en armonía de mi “Yo”, “Aquí y Ahora”.


Un camino a la transformación: cambia tu vida

De esta forma, a través del mindfulness y de la práctica diaria de la meditación, lo que vamos consiguiendo es la creación de un espacio en nuestro interior en el que generamos una mayor claridad mental a partir del pensamiento en calma, y que nos permite controlar nuestra mente independientemente del entorno o los factores externos, ya que no se trata de eliminar los pensamientos, sino de ser conscientes de cada uno de estos, observarlos, y desde ahí poder transformarlos, transformando así también nuestras vidas, desde una plena conexión con nosotros mismos.

La meditación va a ser por tanto el camino que nos lleve a poder realizar un verdadero cambio en nuestras vidas a través de una transformación interior. Porque cuando tú cambias, todo cambia.

 

“La verdadera fuente de la felicidad está dentro de nosotros"

 

Tomar acciones para solucionar algunas situaciones externas nos puede ayudar a liberarnos de determinadas tensiones o ansiedades, pero para lograr un cambio real, profundo y duradero que lleve nuestra vida a otro nivel, es preciso un trabajo interior, un proceso que nos permita tomar consciencia de los pensamientos que generamos ante las situaciones para que sean estos los que transformemos. Porque el pensamiento es creativo, es lo que crea constantemente nuestra realidad. Esta es la base del auténtico cambio y de una vida con paz interior, armonía, plenitud y propósito, desde la que se pueden aceptar sin sufrimiento innecesario los baches que se nos presentan en el camino de la vida, e incluso celebrarlos como parte de nuestro proceso de aprendizaje y crecimiento personal, objetivo principal del mindfulness. Un proceso que nos llevará, sin importar las circunstancias externas, a disfrutar de la verdadera felicidad que se encuentra en cada momento de nuestras vidas.

 


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