Decálogo del liderazgo: 10 características y cualidades de un buen líder



Existe una gran diferencia entre ser “jefe” y ser un buen líder. Pero, ¿qué es liderazgo? Cuando hablamos de liderazgo personal, no se trata sólo de alcanzar una posición o un cargo profesional que conlleva la gestión de un equipo. El liderazgo va más allá, e implica el desarrollo de una serie de habilidades personales: las verdaderas cualidades de un líder.

La buena noticia es que las características de un buen líder, en realidad, son aptitudes o habilidades que cualquier persona puede desarrollar, si se trabajan correctamente. El primer paso, es tomar consciencia de estas, creer en nuestro potencial para alcanzarlas, y enfocar nuestra atención e intención hacia su florecimiento.

Estas son algunas de las principales cualidades de un líder:

1. Escucha activa:

Una de las principales características de un buen líder es la habilidad y el compromiso de la escucha en profundidad. Esta escucha requiere el compromiso y la capacidad de atención e intención de entender al otro. No sólo es escuchar lo que el otro dice, sino también lo que no está contando, cómo se siente, e intuir aquello que necesita y la intención de su discurso. Para cultivar esta habilidad, es imprescindible salir del campo de la mente condicionada, alejarnos de cualquier tipo de juicio, escuchando con Atención Plena.

2. Empatía:

Sólo partiendo de la escucha en profundidad, es posible la empatía, una cualidad fundamental a la hora de establecer nuestras relaciones sociales. Gracias a la capacidad empática, podemos conectar mejor con las personas de nuestro entorno, ayudándonos a generar mayor aceptación y reconocimiento, características fundamentales de un buen líder.

3. Inteligencia intrapersonal:

Una de las más importantes habilidades del liderazgo, es la capacidad de tomar consciencia de uno mismo, conocer la verdadera naturaleza de nuestras fortalezas y limitaciones, los aciertos y los errores que cometemos. Aunque, a priori, pueda parecer que reconocer nuestras propias limitaciones y errores pudiera ser signo de debilidad, la realidad es todo lo contrario: nos permite avanzar en la búsqueda de nuestra mejor versión, y así poder convertirnos en un referente para los demás, característica fundamental para ser un buen líder. Esta capacidad de autoconsciencia y autoconocimiento, además, nos permite ser más compasivos con los demás y poder ayudar a otros a hacerse también más conscientes de sí mismos. Aspecto esencial del verdadero liderazgo: estar al servicio del desarrollo de las personas.

Como dijo Nelson Mandela: “Para ser un buen líder tienes que conocerte muy bien. Saber cuáles son tus fortalezas, tus debilidades, y trabajar las primeras”.

4. Capacidad de transformación:

Gracias a una mayor autoconciencia y autoconocimiento, ampliamos de manera significativa nuestra inteligencia emocional, lo que nos ayuda a desarrollar la habilidad de transformación, tanto en nosotros mismos, como en las personas de nuestro entorno. Esto genera una mayor capacidad a la hora de gestionar y resolver, de forma mucho más eficiente y resolutiva, las posibles situaciones adversas que vayamos encontrando en nuestro entorno, tanto a nivel personal, como grupal.

5. Influencia:

El verdadero liderazgo no se basa en la autoridad que su posición le confiere, sino en la confianza sobre su capacidad de influencia y en la cualidad para generar un impacto significativo en el entorno. Para ello, es necesario haber desarrollado todas las cualidades anteriores, como base principal para generar confianza, que es el corazón del concepto de liderazgo: la relación entre el líder y su entorno no se basa en la autoridad inherente al cargo, sino en la confianza generada en las relaciones con su entorno de influencia, en ambas direcciones: líder - entorno y entorno- líder.

6. Visión:

Otra de las más importantes cualidades de un líder es la capacidad de visualización y proyección a la hora de tomar decisiones. Un líder es capaz de desarrollar grandes sueños, tanto para sí mismo, como para las personas que integran su equipo, y todos aquellos que forman parte de su ecosistema. Gracias a esta habilidad, un buen líder es capaz de pensar más allá de los problemas cotidianos, alejándose de los pensamientos condicionados que nos limitan, para realizar la toma de decisiones desde el campo de la mente no condicionada, donde reside todo nuestro verdadero potencial como seres humanos. Además, esta cualidad actúa como elemento fundamental para movilizar grandes energías, tanto a nivel personal, como en el entorno de influencia.

7. Previsión:

A través de algunas de las cualidades anteriormente descritas, como la autoconsciencia, la habilidad de escucha activa, o la capacidad de visión, se originan otras habilidades que permiten al líder la capacidad de convertir las experiencias del pasado en oportunidades de aprendizaje, ayudándole a entender la realidad del presente, y poder, así, anticipar posibles consecuencias futuras. Es decir, le permite desarrollar su intuición, y ponerla al servicio de sus propósitos y objetivos.

8. Administración:

Adquirir las cualidades de un buen jefe, requiere también, entre otras cualidades de liderazgo, la capacidad de convertirse en un depositario confiable para la administración de aquello le ha sido dado en confianza. Esta responsabilidad puede ser atender una conversación íntima con alguna persona de tu equipo, o del entorno sobre el que ejerces tu influencia como líder, por supuesto, desde la empatía apoyada por la escucha activa. También podría ser la responsabilidad de llevar a cabo cualquier proyecto; o el compromiso de supervisar y reforzar un plan de acción para la transformación y el desarrollo de las personas de tu entorno de influencia. Todos ellos son grandes retos, que, ante todo, requieren de compromiso y claridad mental, para poder actuar desde la mente no condicionada, libre de aquellos pensamientos limitantes, y poder dirigir nuestras acciones desde la confianza en el poder ilimitado de nuestro propio Ser, confiando también en el de las personas de nuestro entorno.

9. Compromiso con el crecimiento de las personas del entorno de influencia:

Otra de las principales características de un buen líder, es su profundo y verdadero compromiso con el crecimiento de las personas de su entorno de influencia. Entre otras razones, porque es consciente del potencial ilimitado del que disponen. Por ello, el buen líder, asume, como responsabilidad propia, favorecer y facilitar el camino hacia la transformación de las personas de su entorno, para que cada uno de ellos puedan alcanzar su mejor versión personal, confiando en su propia capacidad, como líder, para motivar y estimular el aprendizaje hacia la verdadera transformación.

10. Construcción de una comunidad:

Para ser un buen líder es imprescindible saber cómo hacer para integrar a las personas del equipo, o del entorno de influencia, valorando la aportación particular individual. Esta es, sin duda, una de las más importantes habilidades de liderazgo: ser capaz de resolver y gestionar los posibles conflictos y hacer que el equipo madure de una forma sana y enriquecedora para todas las personas que lo forman. Lo cual requiere alcanzar el objetivo de que, cada una de las personas que integran el equipo aporte lo mejor de sí mismos, para lo cual, es fundamental que se mantengan en un camino constante hacia la búsqueda de su mejor versión individual.

Cómo desarrollar las cualidades del liderazgo a través de la Meditación y el Mindfulness:

Aunque existen muchas técnicas para desarrollar cada una de las cualidades de un líder, una de las opciones más sencillas, y que aporta excelentes resultados, son técnicas como la meditación diaria o el Mindfulness. Gracias a la meditación y el Mindfulness, se obtienen numerosos beneficios que te ayudarán a desarrollar tus habilidades de liderazgo:

1. Ayuda a acceder a la mente no condicionada por los pensamientos limitantes, donde reside tu verdadero potencial, que es ilimitado.

2. Incrementa la capacidad de concentración y la atención, fundamental a la hora de poder realizar una verdadera escucha activa.

3. Mejora de la empatía y las relaciones sociales.

4. Aumenta la Inteligencia Intrapersonal.

5. Desarrolla de la Inteligencia Emocional.

6. Aumenta la intuición y la capacidad de tener una visión más clara, desde la mente no condicionada por los propios pensamientos.

7. Mejora la capacidad de vivir el presente, que es donde verdaderamente suceden todas las oportunidades reales de la vida.

8. Desarrolla el pensamiento creativo, la memoria y otros procesos cognitivos fundamentales a la hora de desarrollar una visión sistémica, más global que el análisis tradicional causa-efecto, esencial a la hora de tomar decisiones óptimas.

 

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