Qué es la inteligencia interpersonal y cómo desarrollarla



Para entender qué es la inteligencia interpersonal, es imprescindible acudir a su origen. Si bien es cierto que por el propio término podríamos intuir que está relacionado con las capacidades o habilidades para interrelacionarnos con otras personas, vamos a contextualizar el concepto de inteligencia interpersonal dentro de su marco teórico para poder entenderlo correctamente y conocer cómo mejorar la inteligencia interpersonal a nivel individual. 

El concepto de inteligencia interpersonal surge de la Teoría de las Inteligencias Múltiples, desarrollada por H. Gardner en 1983, la cual explicamos en mayor profundidad en nuestro artículo sobre la Inteligencia Intrapersonal, otro de los tipos de inteligencias reconocidos en la teoría de Gardner.

Qué es la Inteligencia Interpersonal y cómo se puede mejorar

La inteligencia interpersonal es la capacidad del ser humano para adaptarse al entorno y crear establecer relaciones sociales óptimas. Por tanto, se trata de un tipo de inteligencia que nos faculta para poder crear aproximaciones sobre los estados mentales y emocionales de los demás, desarrollando nuestra capacidad de ponernos en el lugar del otro (lo que comúnmente se denomina “empatía”).

Para mejorar nuestra inteligencia interpersonal, es fundamental desarrollar la capacidad de empatizar con los demás. Gracias a la empatía, podemos establecer mejores relaciones interpersonales, puesto que somos capaces de adaptar nuestras interacciones en función de las necesidades de la otra persona, e incluso predecir ciertas reacciones, pensamientos o emociones de los que nos rodean.

Cómo son las personas con una buenaalta inteligencia interpersonal

Las personas que tienen más desarrollada su inteligencia interpersonal, son personas con una gran capacidad empática, capaces de entender fácilmente a otras personas, y con grandes aptitudes para relacionarse socialmente.

Tienen la habilidad de ver más allá de lo que las personas expresan de manera consciente, detectando expresiones inconscientes, como gestos faciales, movimientos corporales o incluso patrones de comportamiento. De esta forma, son capaces de captar más información de la que la otra persona esté aportando conscientemente sobre sí misma.

Al tener gran capacidad empática, desarrollan mayores aptitudes para desenvolverse socialmente, cumpliendo con las principales características de un buen líder. Son ser personas muy sociables y reconocidas en su entorno por su carisma.

Las personas con una buena inteligencia interpersonal suelen ejercer profesiones que impliquen el contacto cara a cara con muchas personas y que requieran de habilidades para resolver tareas diplomáticas. Algunos ejemplos serían profesiones relacionadas con la docencia, actividades comerciales, cargos directivos, abogados, mediadores, oradores, y, por supuesto, psicólogos.

¿Cómo desarrollar la inteligencia interpersonal?

Como todos los tipos de inteligencia, la inteligencia interpersonal se puede desarrollar entrenando las capacidades que la integran. Te dejamos algunas propuestas que puedes realizar para desarrollar estas capacidades para mejorar tu inteligencia interpersonal:

1. Abre tu mente: Desarrolla tu capacidad de aceptación de la diversidad. Para ello, es fundamental relacionarte con personas de otras culturas, otras religiones, otras formas de vida, ya que te ofrecerán nuevos esquemas y mapas mentales diferentes a los tuyos. Una de las mejores formas para abrir nuestra mente es viajar, pero también podemos conseguirlo a través de la lectura, gran fuente de conocimiento de distintas culturas y formas de pensamiento. Cada lectura conlleva siempre diferentes puntos de vista, ofreciéndote nuevas visiones sobre la forma de actuar de las personas, sus motivaciones, etc. Al leer, empatizamos con los personajes de la historia que estamos leyendo, siendo capaces de entender sus pensamientos y emociones y desarrollando así nuestra capacidad empática.

2. Practica la escucha activa: En muchas ocasiones, cuando escuchamos a los demás no lo hacemos de manera activa. Para realizar esta práctica, es necesario “ponerse en el lugar del otro”, intentando comprender su historia, sus motivaciones y los hechos que han podido ocurrir para que esa persona tenga los pensamientos o emociones que está expresando.
La escucha activa, además, implica una observación que va más allá de las palabras. Requiere de la observación de otros elementos más sutiles, como los gestos corporales, expresiones faciales, o el tono con el que están expresando sus palabras.

3. Pregunta: Si tienes alguna duda, no dudes en preguntar para aclararla, valga la redundancia. Procura que toda la información significativa quede lo más clara posible ya que, de otro modo, podría suponer un obstáculo en tu comunicación con esa persona. En la mayoría de las ocasiones, la principal razón de una mala comunicación proviene de la falta de información, bien porque alguna idea que no se ha transmitido o recibido correctamente, o bien por haber presupuesto que la otra persona lo conoce.

4. Obsérvate a ti mismo: Como siempre, una de las principales fuentes de aprendizaje somos nosotros mismos. Nuestra forma de relacionarnos, la manera en la que mostramos nuestras opiniones o sentimientos, la capacidad que tenemos para escuchar a los demás. Todo lo que esté relacionado con nuestra interacción con otras personas nos ayuda también a poder entender a los demás.

5. Medita: A través de la meditación, desarrollamos nuestra capacidad de auto-observación y auto-conocimiento, elemento clave para poder aumentar nuestra capacidad para entender a otras personas y relacionarnos con ellas. Además, numerosos estudios científicos han demostrado cómo a través de la meditación se desarrollan partes del cerebro relacionadas con la capacidad de empatía y las relaciones sociales, esenciales para el desarrollo de la inteligencia interpersonal.

Además, la meditación potencia nuestra capacidad de atención, por lo que seremos más capaces de escuchar de forma activa y de entender a los demás.

Entrenar estas capacidades para desarrollar tu inteligencia interpersonal, no sólo te ayudará a establecer mejores relaciones sociales en el ámbito profesional y en tu vida personal, sino que, además, contribuirá a tu bienestar, ya que serás capaz de entender mejor a los demás y gozar de una mayor felicidad.

 

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