Marina: "Valorar a cada persona por lo que es, no por lo que le falta"



El otro día, Marina, una preciosa niña de ocho años me decía que le gustaría ser más inteligente, que estaba harta de que su hermana sacase buenas notas y ella no... Ya desde niños nos juzgamos y comparamos dejándonos, habitualmente, en pésimo lugar. Nos imponen lo qué está bien y lo que está mal... sin enseñarnos a ver lo bueno que tiene lo malo y lo malo que tiene lo bueno, sin enseñarnos que cada uno somos únicos, incomparables e inigualables, a que todo cambia constantemente, que no se es bueno en todo ni malo en todo y que lo que está mal en una circunstancia, puede estar bien en otra.

Yo sugerí a Marina que me dijese por qué creía que no era inteligente y me contestó que porque no sabía leer muy bien, no le gustaba, no se enteraba bien de lo que leía y escribía con bastantes faltas de ortografía. Después le pregunté qué cosas le hacían feliz y me contestó que bailar, tocar el piano y pintar. Le animé a que dibujara algo, a que bailara y a que tocase una pieza al piano y... quedé impresionada.

El dibujo parecía realizado por una persona mucho más mayor... dibujó un maravilloso paisaje muy detallado y perfectamente coloreado que, actualmente, preside mi despacho. Luego bailó con mucha gracia y ritmo una canción en inglés que cantaba con un desparpajo y una soltura increíbles. Lo que más me admiró fue su pasión y entrega al tocar al piano "Para Elisa" de Bethowen...

Al terminar le pregunté si su hermana sabía tocar el piano y bailar como ella y contestó que no, que a su hermana eso no le gustaba, que prefería el deporte. Le conté que había muchas formas de inteligencia, concretamente nueve, y que ella tenía una gran inteligencia musical, cinestésica o de movimiento e interpersonal o facilidad para las relaciones. A lo que respondió que eso no tenía importancia porque no había notas.

Y yo me pregunto... ¿Es así? ¿Solo importa lo que puede reflejarse en una nota? ¿Es aceptable que nos enfademos o riñamos a nuestros hijos o alumnos por sus errores cuando éstos son necesarios para aprender?

Solo respondí un "Sí", es así, los errores son básicos para aprender. Forman una parte fundamental del proceso de aprendizaje. Sin ellos no puede darse. Cuando un bebé empieza a caminar y se cae, le animamos a seguir sin tener en cuenta la caída... ¿Por qué no hacemos lo mismo en otros casos si una forma de aprender es a base de intentarlo varias veces hasta que sale bien? Sería interesante valorar a cada persona por lo que es, no por lo que le falta.

Por supuesto que al finalizar la sesión con Marina le aseguré que ella llegaría a leer mucho mejor, que comprendería la lectura, dejaría de hacer faltas y, sobre todo, que no dejase de cantar, bailar, tocar el piano y dibujar... porque eso es lo que le hará feliz. Según mi opinión, es para lo que estamos aquí... para ser felices.

 

Por Paloma García Riera

Paloma García Riera

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Paloma García Riera, Pedagoga, Coach de equipos, liderazgo  sistémico y  Mediación en Comunicación No Violenta con dilatada experiencia en Formación y Docencia. Coautora de la herramienta "El Árbol Mágico" o cómo alcanzar objetivos con la ayuda de tu Niño Interior. Apasionada de la  capacidad de felicidad del ser humano y del potencial de las personas.