Mis conversaciones con Ernesto: Los niños de la llave



Hace unos días escuché a un profesor decirle a su alumno, ante un ejercicio que traía hecho de casa, que podía hacerlo mejor, que era muy "chapuzas", que poseía gran capacidad y que "tenía que" hacerlo perfecto para aprobar, ya que "pasaba" de todo y él no iba a consentirlo.

Ernesto, el "chapuzas" tenía una expresión en la cara indescriptible, parecía a punto de llorar. Salió hacia el patio cabizbajo y le seguí. En un acto impulsivo le pregunté si le podía ayudar y se echó a llorar desconsoladamente.

Trece años. Me dijo que no tenía tiempo de estudiar. Sus padres trabajaban con horario de tarde los dos y llegaban a su casa pasadas las nueve de la noche. Él tenía que ocuparse de sus dos hermanos menores. LLevarles a casa después de las extraescolares, encargarse de que hiciesen los deberes, se bañasen y cenasen lo que su madre les había dejado preparado. Cuando terminaba de acostarles estaba tan cansado que lo único que le apetecía era jugar unas cuantas partidas en la consola. Al llegar sus padres, pasadas las 21h, cenaban los tres y le preguntaban si había hecho los deberes, entonces los hacía rápido y sin prestar mucha atención.

Los niños de la llave. ¿Ésta es una solución? No para mí y sé que tampoco lo es para sus padres. ¿Es una edad para tanta responsabilidad? No. Su responsabilidad es la de desarrollar su potencial, relacionarse con sus amigos y evolucionar gracias a sus experiencias. A Ernesto no le da tiempo para hacer lo relativo a su edad ya que tiene unas obligaciones que exceden, con mucho, a sus años.

Aún así le insistí para que hablase con su profesor. Le dije que, conociendo su situación, seguro que podría ayudarle a encontrar tiempo dentro del horario escolar para hacer sus deberes y solucionar sus dudas. Los profesores no sólo estamos para enseñar lengua o matemáticas. Nuestros alumnos nos interesan en toda su extensión como ser humano. Somos responsables en gran medida de lo que serán el día de mañana. Al menos yo lo considero así.

Se dice que el futuro está en los alumnos... Es inexacto. El futuro está en los alumnos dependiendo de lo que le transmitamos como padres y profesores para que sean de una u otra manera, para que el mundo y las situaciones a las que se enfrenten lo hagan con unas herramientas que les sirvan. Para que aumentemos su curiosidad y sus ganas de investigar, de saber, de inventar...

Tenemos mucho en nuestro maletín de magos... Ayudemos a que sean felices creyendo en ellos y dejándoles ser... Así también nosotros lo seremos.

 

 Por Paloma García Riera

 Paloma García Riera

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Paloma García Riera, Pedagoga, Coach de equipos, liderazgo sistémico y Mediación en Comunicación No Violenta con dilatada experiencia en Formación y Docencia. Coautora de la herramienta "El Árbol Mágico" o cómo alcanzar objetivos con la ayuda de tu Niño Interior. Apasionada de la capacidad de felicidad del ser humano y del potencial de las personas.