Mis conversaciones con Blanca: Dejar de preocuparse para ocuparse



El jueves pasado tuve una conversación con Blanca, una prima mía con la que tengo una estrecha relación. Había salido tarde, después de una dura jornada de trabajo, su marido estaba de viaje por negocios y al llegar a su casa sus hijos de 5 y 8 años tenían el salón lleno de juguetes. Se enfadó mucho con ellos y descargó en sus seres más queridos toda la tensión acumulada. Los niños se fueron tristes a la cama y ella se quedó también en un estado lamentable. En ese momento llamó su marido y tuvo un encontronazo con él, quejándose por sus continuos viajes y su poca implicación en la familia. Al colgar se sentía fatal. 

Justo en ese momento recibió mi llamada. ¿Casualidad? No creo en las casualidades. Al comentarme su circunstancia me vino a la mente la Comunicación No Violenta, formación que realicé hace algún tiempo y que utilizo a menudo en mis sesiones de coaching.

Después de escucharla detenidamente, le comenté que era humana y que tenía mucho encima... El sentirse culpable no la ayudaba y que en vez de preocuparse podía empezar a ocuparse de...

Para que viera "el problema" con claridad le hice centrarse en una sola situación, la detonante de su malestar, y le pedí que la relatase de la forma más aséptica posible, sin juicios, solamente describiéndola sin poner ninguna emoción ni adjetivos. Después de un rato consiguió decirme "Al llegar a casa los juguetes de mis hijos están en el salón"

En ese momento le pregunté cuales eran los sentimientos que le producía a ella ese hecho. Me dijo que se sentía triste porque creía que a sus hijos y a su marido no les importaba que llegara cansada y que toda la organización familiar recayese sobre ella. También se sentía enfadada porque tenía que recoger el salón antes de ponerse a cenar y no le daba tiempo a poder estar un rato tranquila con ellos para compartir las experiencias vividas durante ese día.

La escuché con mucha atención y le ayudé a ser consciente de que esos sentimientos tenían que ver con unas necesidades suyas que no estaban cubiertas. Además ella pretendía que fuesen "otros" (marido e hijos..) los que tuviesen el poder de satisfacerlas. Se dio cuenta de que era responsabilidad suya el pensar en ella misma. Si uno no está bien consigo mismo, difícilmente puede estar bien con otros. Nadie puede dar lo que no tiene. Aquí fue cuando hizo el "click" Me habló de que las necesidades que no tiene cubiertas son las de "cuidarse", "dedicarse tiempo", "priorizar situaciones" y "delegar tareas"...

"Aquí, le dije, es cuando puedes hacer algo, emprender alguna acción tú o pedirle algo a otra persona, para poder atender tus necesidades y disfrutar la próxima vez al llegar a tu casa". Había llegado al núcleo de la cuestión. Se puso manos a la obra.

Lo primero que hizo fue hablar con sus hijos y con la persona responsable de ellos en su ausencia para que colaborasen en la recogida de los juguetes antes del baño. Para ello recordó un juego que hacían en la escuela infantil "A guardar cada cosa en su lugar..." y lo puso en práctica. Así, a su llegada, tendrían un tiempo para disfrutar compartiendo sus experiencias, jugando a un juego tranquilo o con la lectura de un cuento antes de irse a dormir.

En segundo lugar, quedó con su marido en que, cuando no viajase, llegaría a su casa a una hora en la que pudiesen compartir todos un buen rato en familia y en ir ellos, sin hijos, una vez a la semana a tomar algo por ahí, al cine o a dar un paseo, alargando el horario de la cuidadora. Ella se pidió a sí misma buscarse huecos diarios para estar un rato a solas, meditando, escuchando música, quedando con alguna amiga, dándose un baño relajante, durmiendo una siesta etc.

Para mí es importante estar en paz conmigo misma para ser feliz... ¿Para ti?

 

Por Paloma García Riera

 Paloma García Riera

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Paloma García Riera, Pedagoga, Coach de equipos, liderazgo sistémico y Mediación en Comunicación No Violenta con dilatada experiencia en Formación y Docencia. Coautora de la herramienta "El Árbol Mágico" o cómo alcanzar objetivos con la ayuda de tu Niño Interior. Apasionada de la capacidad de felicidad del ser humano y del potencial de las personas.