Mis conversaciones con Javier: ¿El futuro del país depende de nuestros niños?



El curso pasado impartí la asignatura de Inteligencias Múltiples en un Máster de la Universidad Complutense de Madrid. Una treintena de alumnos, la mayor parte de ellos profesores, algún licenciado en Psicología y Pedagogía y varios Coach, que estaban muy interesados en esta asignatura de la que yo me sentía muy afortunada de ayudar a difundirla.

Uno de ellos, Javier, un joven profesor de Educación Infantil, hizo el comentario de que el futuro del país dependía de nuestros niños. Ante este argumento pregunté al resto si estaban de acuerdo con su compañero. Todos respondieron afirmativamente. Al informarles que yo no estaba conforme con eso, hubo un momento de confusión.

No, no estoy de acuerdo en que el futuro del país concierna a los niños y niñas que tienen ahora cinco o seis años... Intuyo que, más bien, depende de los padres y del profesorado que va a estar presente en su educación.

Para darles esa responsabilidad dentro de unos años, nuestra obligación, como tutores, es prepararnos, romper moldes, avanzar, estar a la última en educación y recursos, transformar las viejas creencias que nos limitan, actualizar los valores obsoletos, quitar el polvo a la educación recibida en otros tiempos, con otras necesidades, y cuestionarla con el fin de aumentar su curiosidad.

La vida avanza a una velocidad vertiginosa y el cambio es constante, por lo que la adaptación es un valor en alza. No hay una sola manera de acertar, de solucionar un problema, de hacer las cosas "bien". No hay una sola verdad, hay millones de formas perfectas de ver el mundo y de vivirlo. El misterio es elegir el adecuado para ti...

Las soluciones no siempre son las mismas para todo el mundo. Recuerda... "El pájaro cree que es bueno para el pez darle una paseíto por el aire".

Por eso enseñar no está vinculado con imponer, ni siquiera con convencer; está más relacionado con respetar, aceptar y amar. Tiene más que ver con reinventarse, con no "acomodarse", con atreverse a salir de la zona de confort, que no es, precisamente, "confortable".

De esta manera será más sencillo formarles para que tengan una buena autoestima, esa que te hace sentir una persona única en el mundo y, por lo tanto, imposible de comparar con nadie, la que transmite que lo importante es Ser y no Tener.

Como os podéis imaginar surgió un debate muy enriquecedor. ¡Y no ha hecho más que empezar! Todos podemos aportar y todos podemos aprender. ¿Cuál es tu opinión? Si sirve para ser feliz... ¡A mí me vale!

 

Por Paloma García Riera

 Paloma García Riera

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Paloma García Riera, Pedagoga, Coach de equipos, liderazgo sistémico y Mediación en Comunicación No Violenta con dilatada experiencia en Formación y Docencia. Coautora de la herramienta "El Árbol Mágico" o cómo alcanzar objetivos con la ayuda de tu Niño Interior. Apasionada de la capacidad de felicidad del ser humano y del potencial de las personas.