Mis conversaciones en una cala de Mallorca: Enseña a descubrir y a dar estrategias



Este verano tuve la oportunidad de disfrutar de una preciosa cala de Mallorca. Me encanta sentarme en la orilla del mar y contemplar el ir y venir de las olas inhalando el olor de las algas.

Delante de mí estaban bañándose una joven pareja con dos niños de corta edad, unos dos y tres años. Los críos iban con un mono o buzo de algodón, de cabeza a tobillos y una especie de sombrero que les llegaba hasta el cuello. Los padres, ella en bikini y él en bañador, estaban muy pendientes de sus hijos sin dejarles ni un momento.

Yo estaba asombrada. Hacía un calor impresionante. Pensé que los niños se habrían quemado en alguna exposición al sol anterior o que tendrían algún tipo de alergia. Al acabar el baño, sin dejarles en la arena, la madre les quitó el traje de buzo y les puso otro inmediatamente... parecía que no tenían la piel dañada.

No es mi intención juzgar este caso, ni entrar en si es bueno el sol o si los niños tuviesen algún problema. Me gustaría que sirviera como ejemplo simplemente, ya que quiero abordar el tema de la sobreprotección que, en este caso, sería el intentar salvaguardar a sus hijos para que no se quemasen con el sol.

Efectivamente, el no dejar exponerse al sol se evital riesgo de quemaduras aunque, al mismo tiempo, se les está impidiendo deleitarse con la sensación del sol en la piel, el aire en el cabello, gozar de la impresión del agua al saltar las olas o al nadar, jugar con la arena, chapotear en la orilla, aunque se ensucien y luego haya que ducharles...

La sobreprotección, en general, reprime el que tus hijos puedan vivir sus experiencias, incluso, puede ocurrir, que tus vivencias acaparen las de tus hijos sin tener opción a disfrutarlas o sufrirlas. Hace crecer el miedo y aflora la inseguridad y baja autoestima, al no enfrentarse a posibles adversidades necesarias para madurar

Este caso es, simplemente, un ejemplo. Es interesante que ayudemos a los hijos a descubrir algunas cosas, otras las investigarán ellos solos. A veces se confundirán y otras acertarán y eso les ayudará a aprender y a saber elegir recursos para la próxima vez.

Lo importante es estar ahí en ambas situaciones para alegrarnos o apenarnos con ellos según las circunstancias del momento.

Simbólicamente, impedir que reciban los rayos del sol por el miedo a que se puedan quemar nos hace ser, de alguna manera, carceleros de sus propias experiencias.

La vida hay que experimentarla en todo su esplendor, en todos sus momentos, en toda su plenitud. Todas las emociones son necesarias. Esquivar alguna por miedo a sufrir o que lo padezca alguien querido implica dejar de degustar parte de ella, que vivirás en otro momento, ya que todo lo que sentimos y pensamos nos sirve para aprender estrategias para ser feliz... ¿Qué opinas?

 

Por Paloma García Riera

 Paloma García Riera

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Paloma García Riera y Mijares. Pedagoga. Coach de equipos y liderazgo sistémico. Mediadora en Comunicación No Violenta. Dilatada experiencia en Formación y Docencia. Coautora de la herramienta "El Árbol Mágico" o cómo alcanzar objetivos con la ayuda de tu Niño Interior. Apasionada de la capacidad de felicidad del ser humano y del potencial de las personas.