Mis conversaciones con Flora. Como un boomerang



Esta semana ha sido complicada para mí. A un ser muy querido le dieron una mala noticia respecto a su salud. La impotencia, la pena y la angustia se apoderaron de mí cuando me informó. 

Es una sensación tremenda cuando ves sufrir a alguien tan cercano. La confusión se apodera de la mente y la invita a vagabundear por el pasado rememorando penosos recuerdos y a transitar por un futuro con malos augurios.

La verdad es que no estuve mucho tiempo en este estado y, no sé muy bien cómo, asome la cabeza y conseguí que las olas de tantos sentimientos encontrados no traspasasen mi cabeza y pude mantenerme a flote.

Hace tiempo que prima en mí como objetivo la confianza en la vida, la impaciencia y el desapego. Tres grandes gigantes que me acompañan desde que tengo uso de razón y de los que me quiero despedir por la puerta grande.

En uno de los momentos de más preocupación me di cuenta de lo irracional de mi estado. Me dije "Con la cabeza embotada no puedes encontrar soluciones. Y esto urge". No sé en qué momento saqué las fuerzas. Lo que sí sé es que sentí un agradecimiento enorme a todos aquellos que me han estado ayudando en que consiga mi objetivo, bien con su escucha, con su sabiduría, con su acompañamiento y/o su constancia.

Logré dar con una "solución" para que lleváramos la situación de la forma más calmada encontrando la aceptación de lo que no podemos cambiar y la confianza en qué la vida nos estaba poniendo a prueba para que aprendiéramos de esa circunstancia y tuviéramos fe en que se solucionaría.

Así fue. Un error en el diagnóstico. Después de unas pruebas realizadas con mucha urgencia por un entrañable amigo experto en "medicina humana" salió a la luz que no había motivo de preocupación.

Desde aquí quiero dar las gracias a la vida y a todos los que han estado a nuestro lado en estos difíciles momentos. Hemos aprendido la lección. La vida es como un boomerang. Todo lo que haces te vuelve multiplicado... si confías sin expectativas en el resultado. Cuando lo aceptas, por arte de magia, recibes el aprendizaje que conlleva sin tanto sufrimiento. El dolor es inevitable. El sufrimiento no. Y la confianza en que no podemos controlar nada y que todo conlleva una enseñanza ayuda a que la parte del padecimiento sea, cada vez, más corta.

¿Me acompañas a vivir el regalo del presente?

 

Por Paloma García Riera y Mijares

 Paloma García Riera

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Paloma García Riera y Mijares. Pedagoga. Coach de equipos y liderazgo sistémico. Mediadora en Comunicación No Violenta. Dilatada experiencia en Formación y Docencia. Coautora de la herramienta "El Árbol Mágico" o cómo alcanzar objetivos con la ayuda de tu Niño Interior. Apasionada de la capacidad de felicidad del ser humano y del potencial de las personas.