Compaginar vida familiar, profesional y personal o la cuadratura del círculo. 3 claves para cumplir tu misión



Hola soy Yolanda, madre de una niña que todavía conserva los dientes de leche y dedicada a ayudar, a través del mindfulness, a madres y padres a sentir que viven conciliando.

El tema de la  conciliación  tiene muchas caras, pero hoy te hablaré de tres aspectos que espero te ayuden a ampliar tu visión sobre uno de los mayores retos sociales a los que nos enfrentamos.

En esta vida he sufrido mucho estrés, mucho.

La mayor parte de mi vida profesional la he pasado en una multinacional farmacéutica como responsable de marketing y ventas.

Te diré que no conozco a nadie con más de 50 años que ocupe la posición de jefe de producto en una farmacéutica. El trabajo es apasionante a la par que estresante. Fundamentalmente porque en mi caso, tenía que tratar con prácticamente todos los departamentos de la compañía, con los líderes de opinión en mi campo y dar cuentas desde el delegado de ventas hasta el director general.

A mis 40 años, en mis intentos de ser madre, tenía claro que el estilo de crianza que mi marido y yo queríamos para nuestros futuros hijos, no era compatible con mi vida profesional a ese nivel. No era compatible ni me apetecía.

Pero antes de eso, antes de llegar a ese punto, y de estar dos meses de baja por ansiedad laboral, pedí ayuda terapéutica porque me di cuenta de que definitivamente yo sola no podía salir de esa espiral de estrés que ya no me dejaba dormir ni vivir.

El proceso terapéutico me permitió conocer la raíz de mis estresores laborales y darme cuenta de que lo que yo sufría en mi trabajo tenía mucho que ver con la relación que tuve con mis padres en mi primera infancia y con un montón de patrones que a nivel inconsciente me condicionaban y me hacían sufrir hasta el punto de la rendición (bendita rendición).

Cuando pude, gracias a la terapia transpersonal, colocar las piezas de lo que hasta ese momento era yo como ser mental, emocional, físico y espiritual, entonces me di cuenta de que la madre del cordero es vivir cada momento con presencia.

Fue entonces cuando el mindfulness llegó a mi vida para quedarse. La alumna estuvo preparada, el maestro apareció y mi hija empezó a gestarse.

Después de reconciliarme conmigo misma por tanto sufrimiento y con la lección aprendida, me desvinculé de la compañía agradecida de corazón por todo lo aprendido en lo personal y por el bagaje profesional que aquella experiencia me brindó.

Mi hija nació y la vida me cambió, para muy bien :).

Desde entonces me dedico a ayudar a madres y padres a reconciliarse con ellos mismos para poder conciliar y ser el modelo sano, coherente y feliz que sus hijos necesitan para serlo (ahora y en el futuro).

De mi experiencia en ese terreno, hoy quiero compartir contigo estas reflexiones que espero que te ayuden a ampliar la visión de este conflicto que viven la gran mayoría de padres en nuestra sociedad.

1.- Seguir culpando a los gobiernos de la no conciliación no es la solución.

Debemos exigir que los gobiernos faciliten esta situación tan complicada, urge. Pero poner en sus manos la solución nos quita poder para decidir desde nosotros cual es el estilo de vida familiar que queremos y ser consecuentes con ello, para favorecer el cambio. Los grandes cambios sociales los origina un cúmulo de decisiones personales llevadas a cabo. Te invito a poner consciencia en ello para poner delante lo que va delante.

El estatuto de los trabajadores recoge el derecho de los padres a tomar excedencias por cuidado de hijos hasta los tres años del menor. ¿Cuantas madres y padres conoces que se acojan a ese derecho al menos el primer año de vida que es cuando pueden volver a su puesto tal cual lo dejaron? Sé que da miedo dejar la silla vacía por si nos la quitan, pero te lanzo esta reflexión, ¿De qué es más fácil que te arrepientas en tu lecho de muerte, de no haber prosperado más a nivel laboral o de no haber pasado más tiempo con tus hijos?

En esta sociedad es muy fácil perder el foco sobre lo que realmente importa. Mi invitación es a que pongas consciencia en ello a través del mindfulness y te atrevas a poner delante lo que va delante, antes de que sea demasiado tarde para echarle la culpa al gobierno.

2.- El papel de la mujer.

Se habla de igualdad entre hombres y mujeres y creo que el término equidad sería más apropiado para poner encima de la mesa lo que sería justo en términos de derechos.

Los hombres y las mujeres, en el ámbito de la conciliación, no somos iguales porque la naturaleza no le ha concedido a los hombres el don de gestar, parir y amamantar a los hijos.

Sentimos que las mujeres tenemos las de perder en este terreno y pasamos por alto la oportunidad de crecimiento personal y profesional que nuestra posición privilegiada con respecto a los hijos nos da.

Entregarnos a la maternidad consciente, que es donde la naturaleza nos ha puesto de partida, fomenta habilidades humanas como la inteligencia emocional y la creatividad, que tantas empresas buscan porque, de momento, no hay ninguna tecnología que las pueda desempeñar.

Esto también tiene mucho que ver con el movimiento de madres emprendedoras que ha surgido en los últimos tiempos.

Cada vez que hablo de esto, me acuerdo de una frase de la película “Lo imposible” en la que una familia con tres hijos al registrarse en un resort de Tailandia le preguntan a la madre su profesión. Ella titubeando le contesta que es médico, pero que lo ha dejado de momento para cuidar se sus hijos. El recepcionista encantado al oírle le dice “¡Enhorabuena por el ascenso!”.

Si quieres profundizar sobre este tema te invito a leer este artículo de mi blog sobre la doble presencia de la mujer en el trabajo y el hogar.

Sé que muchas renegamos del rol de cuidadoras y que para muchas mujeres ser no madre es una opción muy válida para tener más tiempo para desarrollar por otro lado esas habilidades humanas tan cotizadas. Pero hoy, aquí, más allá de los estereotipos, te invito a reflexionar sobre lo que quieres tú para ti y tu familia en función de lo que habéis elegido y vuestras circunstancias.

El mindfulness te ayudará a decirle “SI” de partida a tu realidad para poder acogerte en ella y desde ahí tomar el mando de la situación.

3.- El conflicto no son sólo los horarios, el mayor conflicto es el que vives tú.

Creemos que la conciliación pasa por tener unos horarios más racionales de trabajo y si, eso ayuda mucho. Pero conozco a madres que no trabajan fuera de casa, que viven estresadas porque cuidar de sus hijos pequeños todo el día, estar física y emocionalmente disponible para ellos 24 horas, se les hace muy duro. Esas madres sienten que no pueden conciliar y que se han perdido a ellas mismas en esto de la crianza.

También conozco a parejas que los dos trabajan en puestos de responsabilidad y sacan adelante una familia numerosa disfrutando del proceso.

Cuando hablo con esos padres que van por la vida como pollo sin cabeza intentando llegar a todo, me doy cuenta de que lo que ellos consideran un problema de tiempo, es un problema de atención y que lo que verdaderamente les genera estrés, no es la tarea en sí, sino los conflictos personales que se generan en el trabajo, con los hijos y en su propia relación interna.

El factor denominador común de su vida laboral, familiar y personal son ellos mismos y cuando se reconcilian con ellos lo de conciliar se hace mucho más asequible.

Conozco un método reconciliador con más de 2.500 años de historia que se llama mindfulness y que además funciona muy bien para controlar el estrés que genera la no conciliación (avalado científicamente).

Cuando a través del mindfulness tomamos consciencia de nosotros mismos y nos armonizamos por dentro, nuestras circunstancias también se van armonizando. De la reconciliación surge la conciliación. Lo veo cada día.

Cuando a través de la terapia transpersonal, somos capaces de actualizar esos patrones inconscientes que nos limitan y reeducarnos a nosotros mismos desde la consciencia que a nuestros padres les faltó; podemos educar a nuestros hijos desde nuestra propia sabiduría interna, dándoles el amor incondicional que necesitan, porque antes hemos podido aceptarnos y amarnos incondicionalmente a nosotros mismos.

Ojalá resuene.

 

Por Yolanda Herrero Mor 

       

Yolanda Herrero Mor es consultora de mindfulness, terapeuta transpersonal máster en Qilimbic e instructora de yoga.
Es CEO de vivirmindfulness.com donde ofrece formación continuada on line de mindfulness con especial foco en conciliación y educación consciente en El Dojo de Vivirmindfulness.
El Dojo es la comunidad de madres y padres conscientes que comen, meditan, aman y trabajan.