Mis conversaciones en mi casa. Abrazar la incertidumbre



Aquí estoy, en mi casa, escuchando el silencio que lo interrumpen, de vez en cuando, los pájaros. No hay más sonidos, aunque internamente mis pensamientos siguen haciendo ruido, sobre la necesidad de saber qué va a pasar. El miedo a lo desconocido, a las sombras.

Lo desconocido asusta porque estamos intentando establecer cómo tienen que salir las cosas en todo momento. Como si nosotros supiéramos qué es lo mejor. Como si quisiéramos enmendarle la plana a Dios, al Universo, a la Vida... o como queramos llamarlo.

El miedo es porque no tenemos control sobre las cosas, porque no aceptamos lo que ES, y pretendemos cambiarlo sin saber cómo hacerlo, ya que hay cosas que no se pueden modificar.

No podemos cambiar lo que corresponde a la Vida, ni lo que incumbe a los demás, de la misma manera que es imposible variar las cosas en el pasado o en el futuro. Solo es factible transformar lo que tiene que ver con nosotros y lo que ocurre en este momento. ¿Verdad? Pues allá vamos.

Qué te parece si le pones una "carita" al miedo, una carita de un cachorrito del animal que prefieras. Te invito a que lo acunes, a que le des un espacio en este momento, a que le hables y le tranquilices. Él también tiene miedo, por eso se hace grande enseñándote su sombra. Forma parte de ti. Y crece cuando está solo, dando vueltas a los pensamientos de manera incontrolada, que se superponen y retroalimentan unos a otros.

Para que deje de crecer hasta extinguirse, una forma es empezar a enumerar la cantidad de oportunidades que existen ahora mismo para dar gracias. ¡Sí, para dar las gracias por todas las situaciones que se nos pasan de largo por querer ir más deprisa que la propia vida!

Gracias porque, en este época de reclusión, vamos a tener tiempo de estar más con nosotros mismos; tendremos posibilidad de darnos espacio que podemos dedicar a todo aquello que vamos relegando por la cantidad de "cosas" urgentes que no dejan lugar a lo importante; momentos de reflexión sobre lo fundamental y lo accesorio de la vida que habitualmente, en la vorágine del día a día, no somos conscientes.

Vamos a tener ocasiones de entrar en nuestro interior, regalándonos la posibilidad para estar aquí y ahora, de una forma serena y tranquila, que nos ayudará a ver la situación desde otra perspectiva.

Aprender a abrazar la incertidumbre, a vivir con ella como compañera de viaje, a disfrutar del momento presente.

Una buena manera es iniciarte, si no lo has hecho todavía, en la meditación.

¿Qué te parece mi propuesta?

 

Por Paloma García Riera y Mijares

 Paloma García Riera

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Paloma García Riera y Mijares. Pedagoga. Coach de equipos y liderazgo sistémico. Mediadora en Comunicación No Violenta. Dilatada experiencia en Formación y Docencia. Coautora de la herramienta "El Árbol Mágico" o cómo alcanzar objetivos con la ayuda de tu Niño Interior. Apasionada de la capacidad de felicidad del ser humano y del potencial de las personas.