Mis conversaciones con Rafa. Víctima de tus propias expectativas



El otro día me encontré con un antiguo alumno en el autobús. Hacía más de diez años que no le veía. Comentando sobre su vida me dijo que ya había ha terminado su carrera y estaba trabajando en su profesión, en un puesto qué más o menos le gustaba, se había casado y tenía un bebé de cuatro meses.

Me dijo que el compaginar sus quehaceres diarios le resultaba muy complicado porque quería hacerlo todo, siempre, lo mejor posible, sin confundirse, para tener una vida perfecta, cómo había sido la de sus padres.

Mientras me hablaba advertí un alto grado de insatisfacción en sus palabras y le pregunté que, si todo estaba bien, por qué tenía miedo de confundirse. Su respuesta fue rotunda cuando me dijo que al final de la jornada era consciente de las cosas que podía haber hecho mejor y le daba “rabia” no haberse dado cuenta antes para haber tomado otra decisión.

Yo le contesté: "No sabes lo bien que te entiendo pues yo, en alguna etapa de mi vida, también hice lo mismo qué estás haciendo tú: fijarme en la carencia en vez de en lo que tengo. ¿Te has puesto a pensar la cantidad de cosas que te han salido bien en el día en vez de las que no lo han sido? Yo siempre he dedicado mucho tiempo a cómo podía solucionar mis errores, cuando lo prioritario hubiera sido vivir el presente y no dedicar ese momento único a emitir juicios sobre algo que ya había ocurrido y me amargaba ese instante. Así estaba constantemente trayendo el pasado a mi presente, con lo cual no disfrutaba del ahora.

La perfección no existe y si ese es el objetivo, la decepción está servida. Sin embargo, hacer las cosas lo mejor que creas, sabiendo que los errores que se cometen solo tienen la importancia en el aprendizaje que dejan, perdonarte y perdonar lo ocurrido, hará que puedas estar en paz contigo.

Cuando estás en calma, se la transmitirás a tu bebé y a los de tu alrededor. Y te lo digo por propia experiencia, pues yo he estado en el mismo sitio donde estás ahora. Y es en este momento, con la perspectiva del tiempo, cuando me doy cuenta de la poca importancia que tenían los problemas o mis expectativas de entonces..."

Llegaba la parada en la que me tenía que bajar y dándole un fuerte abrazo le dije... "Aquí y ahora. Vive el momento y disfrútalo. Realmente es lo único que existe. Si haces las cosas con amor, los errores solo te ayudarán a centrarte otra vez y, con el perdón estarás en paz".

Al bajarme me di cuenta que esas mismas palabras me venían bien a mí también. Y fui consciente de que, casi siempre, damos lo que necesitamos.

Y tú ¿Eres víctima de tus propias expectativas?

 

Por Paloma García Riera y Mijares

 Paloma García Riera

Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.
+34 639 677 964

Paloma García Riera y Mijares. Pedagoga. Coach de equipos y liderazgo sistémico. Mediadora en Comunicación No Violenta. Dilatada experiencia en Formación y Docencia. Coautora de la herramienta "El Árbol Mágico" o cómo alcanzar objetivos con la ayuda de tu Niño Interior. Apasionada de la capacidad de felicidad del ser humano y del potencial de las personas.