Mis conversaciones contigo. Vuelve mi época preferida del año.

Un balance honesto de un año vivido entre luz y sombra, gratitud y aprendizaje, para soltar el pasado y comenzar de nuevo con sentido.
WhatsApp
Facebook
Twitter
LinkedIn
Email

La Navidad es mi época favorita del año en la que suelo dedicar un tiempo diario a lo acontecido en el periodo que va a terminar. Para mí, 2025 ha sido un año complicado.

Ha habido circunstancias maravillosas, como el nacimiento de mi nieta Diana a principios del año. También he tenido la inmensa tristeza de tener a mi angelito Roi en el cielo en vez de poder acunarlo en mis brazos.

He vivido hermosos momentos de reuniones familiares y de amigos, compartiendo el tiempo con mis seres queridos. Al mismo tiempo he sufrido un accidente que me ha complicado mi independencia y libertad desde el verano.

Sumas que multiplican. Restas que dividen.

Al acercarme a los últimos días del año es inevitable, para mí, hacer balance de los aprendizajes recibidos, que no de las circunstancias en las que se dieron, para comenzar de nuevo, dejando atrás los momentos difíciles vividos y empezar un nuevo Camino del 2026 sin la pesada mochila de este año.

Comenzar de nuevo puede ser un proceso desafiante, pero también puede ser una oportunidad para crecer y renovarme. Dejar atrás los momentos difíciles es, sin duda, un paso importante hacia la sanación y el bienestar.

Algunas formas de comenzar de nuevo incluyen reflexionar sobre lo que he aprendido acerca de mí, sobre todo de las experiencias difíciles: he desarrollado un poco más la aceptación de lo que es, la paciencia, a soltar el control y abrirme a recibir ayuda, a aprender con más ligereza utilizando el sentido del humor y, sobre todo, a agradecer todo lo que existe en mi vida y la asistencia recibida en cosas cotidianas y al mismo tiempo fundamentales, como ayudarme en mi aseo diario, por ejemplo. Todo mi agradecimiento.

Esta situación me ha hecho consciente que el pasar de cuidadora a cuidada, por mi imposibilidad de ayudar, también ha sido un regalo, al darme cuenta de que no soy tan necesaria y las cosas siguen su curso esté yo o no. Eso me da también tranquilidad, aunque a mi ego le guste menos. Aquí he aprendido que utilizar formas para cuidar de mí, también promueve el bienestar en mi gente.

A partir de ahora, si no puedo hacer más larga mi existencia, porque eso no depende de mí, procuraré hacerla más ancha, que ahí si tengo posibilidades. Ya que lo que cuenta no son los años de mi vida sino la vida de mis años, pues no se mide solo por la cantidad de años que vivimos, sino por la calidad y el significado que le damos a cada momento. Por tanto, lo fundamental es la suma de momentos felices, desafíos superados, lecciones aprendidas y conexiones significativas con otros. ¡Feliz comienzo de nuevo!

Y tú ¿también sacas enseñanzas de tus experiencias?

Compartir
WhatsApp
Facebook
Twitter
LinkedIn
Email
Descubre más

Artículos de interés