Mis conversaciones contigo. Emociones mudas.

Reflexión sobre las emociones difíciles de nombrar, vínculos que aprietan y la necesidad de desaprender para vivir desde un lugar más libre y auténtico.
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Ayer estaba hablando con una amiga sobre algunas emociones que me sorprenden en ocasiones. Son emociones que, al ser complejas y difíciles de expresar, puedo sentirlas como mudas, sin voz ni palabras para describirlas.

Esto es especialmente cierto cuando las éstas son intensas o confusas, y no sé cómo definirlas. Siento como si estuviera luchando por encontrar el término adecuado, sin lograr mi objetivo.

Me suele ocurrir, a menudo, cuando una persona quiere que nuestra relación sea guiada de una manera determinada, exclusivamente, sin poner las bases en común…

En estas circunstancias me parecería interesante poder desaprender las cosas que nos atan con hilos finos e invisibles, las cosas que vienen por decretos inconscientes desde la niñez o creencias de toda la vida, que se han colado en la mente y nos dirigen la vida, sin haberlas cuestionado jamás…

Quisiera poder olvidar todo aquello que no suma, sino que resta y divide el vínculo existente.

Es una tarea ardua, aunque necesaria, para vivir la vida cómo cada uno quiera vivirla y no con la imposición de los demás con sus moldes estrechos…

Aquí es oportuno quitarse la vestimenta que estamos usando, varias tallas más pequeñas, que nos hacen vivir con incomodidad, sin poder movernos a gusto y cambiarla por una que nos quede, incluso, un poco holgada.

Terminamos la conversación quedando para ir a comprar ropa nueva más cómoda y, sobre todo, que no nos apriete.

Y tú… ¿te animas a comprar ropa nueva?

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